Murakami un escritor misterioso y olvidado por el Nobel

Murakami

Había escrito este texto en mi antiguo blog, pero lo traigo a colación por la naturalidad que se puede hallar sobre la vida del autor. Murakami siempre será un misterio, un punto de referencia para las lecturas contemporáneas.

 

Despierta a las cuatro de la mañana y prepara café, luego se encierra en el estudio y comienza a escribir hasta el mediodía, simplemente deja fluir la melodía de las palabras hasta construir una historia que el mismo desconoce cómo terminará. Pero esto no le aterra de ninguna manera, sólo quiere jugar al papel del lector que espera con ansias qué puede suceder más adelante. No le gusta toda la parafernalia mediática ni mucho menos los grupos de intelectuales, después del mediodía es un ciudadano más que va por las calles de New York o de Tokio y toma el metro con destino a un café o una librería, no le gusta que le consideren un artista ni mucho menos él creerse el cuento, sólo le gusta escribir con una pasión que lo desborda y que nació un día viendo un partido de beisbol una tarde cualquiera de 1978, una voz dentro de sí lo llama para que inicie a escribir una novela, la cual a sus 29 años de edad, era tomar un rumbo diferente en una vida que ya había “definido” como administrador de un bar de Jazz que él mismo había creado después de graduarse de la universidad en letras.

Se casó a los 23 años y desde ahí vivió las angustias de las deudas, se negó a una vida de oficina o de industria, algo que en su tiempo era muy normal en los jóvenes. Sólo quería ser algo que no fuera lo que veía todos los días a su alrededor, pues comprendió en la lectura otro tipo de mundo que lo fascinó. En la universidad leía de forma desaforada y se lo reconocieron con una mención de honor, su padre profesor de literatura quizás fue la influencia más plena de su juventud. Decidió un día irse a una isla más cerca a occidente y desde allí escribió “Tokio Blues”, una de las novelas más representativas de este autor asiático. No quería hablar de asuntos políticos que lo encasillaran en un movimiento ni hablar de moral social, sólo quiso desde el comienzo, sumergirse en el fondo de sí y desde allí extraer cualquier recuerdo, momento o sentimiento que le diera la posibilidad de escribir una novela en donde hablara del caos, de la soledad y del mundo, de una libertad que experimenta al no pertenecer a ningún grupo, a ninguna sociedad llena de etiquetas que te llevan sin poder pensar si está bien o mal, sólo te llevan.

Lo han tildado de romanticón, escritor pop y hasta de best sellers, pues son los jóvenes sus lectores más acérrimos sin embargo, su escritura tiene la calidad de un escritor de occidente aunque sus compatriotas lo llamen traidor por no escribir al estilo japonés con palabras iluminadas y decoradas como es una costumbre en su continente. Él no quería escribir así sino más bien, ser más simple y sencillo al usar el lenguaje, algo que sin saberlo, le serviría como una ventaja a la hora de traducirlo. Reconoce que sus libros tienen una fama gracias al caos que viven o vivieron diferentes países, le tocó presenciar la caída de la Unión Soviética y del muro de Berlín, el 11 de septiembre y algunos procesos políticos de su país. Entonces, sus novelas se convierten en refugio, en esperanza de ser como esos personajes libres y apasionados, olvidados y solitarios que no se atan a ninguna cadena, a ninguna etiqueta que los definan sino, es adquirir el placer de ser como siempre se ha querido pero su cultura no los ha dejado, esto, en el caso de los japoneses.

4ea78f262072b.imageLa escritura para Murakami es un ejercicio que requiere de un aspecto psicológico y Físico, por esa razón todos los días en horas de la tarde noche, trota y se acondiciona para aguatar el largo aliento de la escritura, dice que un escritor no es una especie de elegido que es iluminado por una diosa para escribir grandes historias. Claro está, que hay excepciones a la regla pero en el caso de él, y en muchos otros escritores es una disciplina y una rigurosidad que deben ser soportadas con una preparación y un acondicionamiento constante. Ha corrido en maratones y se ha expuesto a las fuertes llamas de ver como el deporte exige una seriedad casi igual a la escritura, por esa razón, una de sus pasiones aparte de la música es el deporte, pues mantenerse sano y vital en una profesión como la de escritor es importante ya que, exige tanto que el agotamiento y la falta de vitalidad se ven a simple vista.

 

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