Rectores morales, el caso Pablo Armero

El fin de semana pasado, antes del partido de Colombia frente a Bolivia, la periodista deportiva Andrea Guerrero dijo en un programa de Win Sport: “Yo como mujer me siento ofendida, de que Pekermán haya convocado a Pablo Armero a la selección”. Parafraseando un poco a la periodista, quien en vivo dio su opinión sobre la convocatoria nacional. Esto en Twitter generó un mundo de reacciones diferentes: entre aquellos que apoyaban la opinión de Andrea y los que no. La justificación de dicha opinión viene del incidente que tuvo el jugador de la Selección Colombia hace algunos años con su esposa, la cual fue golpeada y maltratada de forma física y verbal por parte del lateral al servicio del Esporte Clube Bahia. Hecho que en su momento las personas que nos indignamos reprochamos con fuerza y colocamos un granito de arena o de voz, para que las personas  encargadas hicieran justicia y se revindicará la dignidad y el respeto de la mujer afectada.

Se alzó la voz y se hizo eco para denunciar estos actos que como repito, estamos en contra y debemos todos los días luchar para disminuir los índices de violencia hacia las mujeres, los niños, los hombres y todo acto que esté encaminado a destruir la dignidad e integridad de las personas. Pero, también debo decir que la opinión de Andrea Guerrero es respetable pero también desmedida, carente de una lógica evolutiva y cuando digo evolutiva, hablo de

Tomado de: Blueradio.com

procesos que ya deben dejarse atrás porque hubo en su momento los procedimientos propios para recalcar y solucionar este asunto. En pocas palabras, el hecho de que Armero fuera convocado no es punto para discriminar y estigmatizar sus errores, no somos rectores morales los cuales debemos condenar una y otra vez los episodios cometidos por otros. Si ese es el caso, entonces que Bolillo Gómez no vuelva a Colombia, que todos los presos no tengan proceso de resocialización, nadie merece segundas oportunidades.

Se equivocó sí, lo condenamos en su momento pero tiene derecho de seguir su vida y sus sueños, como también Pekermán tiene todo el derecho de convocar a quien crea necesario para sus obligaciones deportivas. Juzgamos a Armero por ser una figura pública, creemos que es un ejemplo, pero ninguno en este país somos un ejemplo exacto para otros, entonces ¿Por qué creer que somos alguien poderoso para juzgar? ¿Acaso nadie tiene derecho a segundas oportunidades? ¿Para qué están los organismos especializados para tratar estos casos si con nuestras consideraciones damos o no la licencia de “vivir” a alguien?

Golpeó a una mujer, hirió una dignidad, ofendió a un país, a un género, a una sociedad que lucha por ser mejor, todo eso es cierto pero si el asunto solo se remite al acto físico, estamos mal. Si el caso es juzgar, entonces hagamos lo posible para que Maluma no vuelva a cantar, para que la música urbana que denigra a la mujer no vuelva a circular. Si el caso es solo la mujer, entonces señorita Andrea, que piensa de su amiga Angélica Camacho quien es modelo y creo que periodista deportiva o presentadora-que en este país es como lo mismo- cuando posa con balones de fútbol, invita a sus seguidores a disfrutar del fútbol con sus sensuales y delicadas caderas y su abdomen plano y camisetas cortas de fútbol. ¿Qué piensa de eso, es arte, es fútbol, es su amiga y Armero no? Yo como feminista, estaría muy ofendido que una periodista o presentadora mostrara a la mujer como un deseo sexual para que los hombres vayan a ver un programa deportivo hecho por mujeres. Para mí como feminista sería una ofensa pensar que la mujer incita al deseo carnal a través de otro deseo como lo es el fútbol. ¿Esas cosas no las condenamos o denunciamos? Pues digo yo…

Tomado de Publimetro.com

La opinión de Andrea Guerrero es válida pero muy susceptible de ser refutada y reevaluada. No se trata de la mujer o de ofenderse, se trata de entender que estas cosas pasan todo el tiempo y la gente no debe ser condenada para siempre. Si es así, que los periodistas que calumnian o hablan de Claudia Palacio no ejerzan más. Que los médicos que por errores mataron a una mujer, no ejerzan más. Todo no puede ser visto por un solo agujero, la gente necesita oportunidades y no se estigmatizada. La gente necesita creer que después de un error merece la pena continuar, así como la esposa de Armero le dio la oportunidad y siendo ella la principal afectada, por qué nosotros somos rectores de moral. Estas cosas también nos ayudan a la paz y no puedo ligarlo todo al maltrato a la mujer, que está mal y condenamos, pero que no es la guillotina para los culpables. Necesitamos enseñar a perdonar y a ser objetivos, medidos, no dedos que señalen y señalen. Para terminar, quiero decir que

denunciamos las amenazas a Andrea Guerrero, las opiniones se dialogan, no se condenan. No apoyamos ese tipo de maltrato ni a ella ni a todas la personas que han sufrido este tipo de cosas. Denunciamos la violencia verbal y la libre expresión que violente la libertad de expresión de otros.

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