El látigo que Dios me dio

En la mañana como todos los días, se sentó en el living a leer The New York Time. Una noticia lo tenía atrapado y dentro de sí, sabía que esa era la historia que estaba esperando desde hacía mucho tiempo para escribir. Era algo que él mismo reconoció como la novela de no ficción. 

Finalizaba la década de los cincuenta, la nueva ola del periodismo estaba aterrizando lentamente en los medios impresos para mostrar la nueva cara de la escritura de no ficción. Claramente esto no lo sabía nadie a ciencia cierta, pero se hacía el trabajo como si se supiera para dónde iban sin poner un límite. Ese mismo día, después de leer la noticia y comunicarse con el director del The New Yorker, Truman Capote viajó en tren al pueblo Holcomb en Kansas. Lo hizo acompañado de su fiel amiga: Harper Lee, y durante tres meses se dedicó a entrevistar, investigar y recorrer Holcomb, encontró lo que quería pero su afinidad e interés con Perry y Dick los asesinos de la masacre que lo tenía en velo, lo llevaron a una escritura lenta y dolorosa del famoso libro: A Sangre fría.

Hasta 1965 empezó a aparecer en entregas, la gran novela de no ficción que abrió una nueva forma de escribir, investigar y sobre todo, de hacer periodismo. Desde ahí y junto a otros periodistas como Tom Wolf o Gay Talese, nació el nuevo periodismo que hoy en día sigue en disputa si es o no literatura, si pertenece o no al periodismo, si los dos se pueden unir o no. Entre estos tires y aflojes, la dispuesta se hizo mayor con el último premio Nobel de literatura -Svetlana Aleksiévich, el de Dylan no cuenta como el último-. Esa duda que deja el Nobel, fue la misma que dejó Márquez hace muchos años cuando afirmó que: el periodismo es un género literario.

Dos años después el libro sale a la venta, se venden millones y es considerado como Best Sellers. Se hacen las traducciones a las diferentes lenguas y mientras el mundo se asombra más con Capote, él poco a poco se derrumba y caía en el alcohol, el olvido y la soledad. Sufrió una depresión aguda, fue internado por primera vez en 1970 por una crisis nerviosa y nuevamente regresa al encierro pero esta vez, para desintoxicarse en 1976. Deja en la revista Esquire publicado el primer capítulo de una novela que quedará a medias conocida como: Plegarias atendidas. Truman no está bien, ya no era el mismo que pretendía manejar la fama, porque en esa época que creía ser famoso y adorado, nunca se pareció tanto a la verdadera fama que estaba experimentando y que no sabía manejar. Un año después-1977- rompe su relación sentimental y cae en una fuerte crisis de depresión que no logra manejar, pasa de clínica en clínica, en desintoxicaciones y reuniones de alcohólicos anónimos, ninguna terapia surge efecto, crece el rencor por su ex pareja y solo puede salir de ese oscuro momento cuando empieza una etapa creativa que lo lleva a escribir: Música para camaleones un libro de cuentos publicado en 1979 en donde según el mismo autor, muestra todo su potencial como periodista y escritor.

Aunque dejó el alcohol, recayó en la cocaína y no la dejó sino hasta 1984, cuando sufre una sobredosis de la cual ya no puede salir, ya no puede avanzar más. Truman que siempre consideró que Dios cuando da el don también da el látigo, que las cosas no eran fáciles sobre todo en la escritura, cuando reconoció la diferencia entre escribir bien y mal, entre escribir bien y el arte verdadero. Pues era casi un perfeccionista, un hombre disciplinado a diferencia de lo que se creía por su vida social, por sus amigos que siempre eran de ese mundo de farándula que pocas veces los escritores habitan por ser banales y absurdas.

Siempre se ha considerado que un escritor podrá en toda su vida, escribir una gran obra y esa gran obra, lo llevará acabarse así mismo, a autodestruirse porque la obra lo requiere, como la abeja que pica y al tomar vuelo, deja el aguijón y parte de su cuerpo ahí, en esa carne que después de unos días, mejorará, pero la abeja morirá al ver como su cuerpo pierde la fuerza y la vitalidad. Eso pasó con Truman, que desgastó su vitalidad siguiendo paso a paso toda la investigación de este asesinato, de involucrarse con los asesinos y ver su ejecución. Un trauma del cual Capote no logró salir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s