Gabo y Capote, el poder de hechizar

Los auditorios estaban abarrotados y la luz frontal no daba ninguna oportunidad para ver la cara de los espectadores. El miedo de no saber lo que sucedía en la oscuridad misteriosa donde de vez en vez, un sonido daba indicios de vida humana. Sin más, y manteniendo en lo más alto la atención de los espectadores, la lectura terminó y el auditorio estalló en aplausos. Aun levitando, los espectadores reconocieron sin excepción alguna, la presencia de un hechicero ante sus ojos. El acto hipnótico se dio en el momento más importantes de sus procesos creativos, cuando las dudas acechaban sin cesar y el miedo de estar invirtiendo todo sin saber qué podrían lograr. Sigue leyendo “Gabo y Capote, el poder de hechizar”

El cerco de Bogotá

Se fue de Bogotá siendo muy joven, el destino fue Madrid. Allí estudió filología y más que eso, estaba tras el sueño de ser escritor, de publicar y ser reconocido. Dejó a su familia en el aeropuerto el Dorado hace treinta años y desde ese primer día en España, no hizo otra cosa que escribir y tratar de sobrevivir. Luego viajó a Francia, quizás siguiendo los pasos de Márquez, Vargas Llosa o Carlos Fuentes. Trabajó en la radio francesa y vivió en una pequeña habitación para escritores mientras su vida se iba entre libros, amores y alguna que otra tristeza. Sigue leyendo “El cerco de Bogotá”

El vicio de escribir

Algunos escriben acostados sobre la cama, sin zapatos ni medias. Otros prefieren su escritorio cerca de la máquina de escribir que espera ansiosa la redacción final de la idea que se fragua en la mente del escritor. Algunos utilizan cuadernos y muchos bolígrafos, otros lápices y muchos borradores, también es válida la agenda con apuntes variados que se van organizando a medida que van escribiendo, otros sencillamente, se sientan frente a la máquina de escribir y empiezan a darle rienda suelta al teclear constante hasta que paran como un acto de exorcismo y releen lo escrito, Sigue leyendo “El vicio de escribir”

Reseña-Las babas del diablo- Julio Cortázar

En 1964 -según la reseña del libro- se publicó las armas secretas. Un libro en donde Julio Cortázar juega con los planos del espacio y el tiempo. Los primero fragmentos o células de Rayuela se ve claramente gracias al cuento: El perseguidor, cuento sobre la vida de Charlie Parke, el famoso interprete de jazz que era como un dios para Cortázar. Aunque las reseñas del libro dice que éste se publicó en 1964, el mimos Julio en la famosa entrevista a fondo en España, señala que fue en 1959, cuando sale a la luz este libro de cinco cuentos en donde también se encuentra el complejo pero maravilloso cuento: Las babas del diablo, del cual también, se ha realizado películas y cortometrajes ya que, su escritura deja claramente jugar con los tiempos del cine.  Sigue leyendo “Reseña-Las babas del diablo- Julio Cortázar”

Sobre Santiago Gamboa

 

Siempre es para mí un placer y un gusto hablar de Santiago Gamboa. Y lo es por dos razones de peso. La primera porque Santiago fue todo lo que alguna vez soñé de joven, hizo todo lo que desee haber hecho con mi vida y no lo logré por razones y circunstancias que no vienen al caso. Santiago Gamboa se fue de casa a los 18 años a Madrid a estudiar filología clásica, luego pasó a Francia y allí estudio el doctorado. Sigue leyendo “Sobre Santiago Gamboa”

Elegía de Philip Roth

“Pero es imposible cambiar la realidad-le dijo él en voz baja, mientras le frotaba la espalda, le acariciaba el pelo y la mecía suavemente en sus brazos-. Tómala tal como viene. Mantente firme y tómala como viene. No hay de otra manera”. ¿Qué otra forma hay para enfrentar la vida? Por más que le busquemos caminos diversos, quiebres y todo tipo de estrategias, la vida va cobrando por ventanilla lo propio, lo que está destinado, lo que no puede cambiarse. Sigue leyendo “Elegía de Philip Roth”

Dos meses sin Ricardo Piglia

Después de luchar cuatro años con una Esclerosis Lateral Amiotrófica, que con sus tentáculos detenía cada músculo y lo dejaba sin vida; después de denunciar las falencias en el sistema de salud argentino y de lanzarse a la experimentación con un medicamento que podía mejorar su estado de salud, Ricardo Piglia concluyó que su enfermedad no podía detenerlo, que debía ser feliz mientras podía y que tenía que seguir escribir. Tal cual como lo contó Leila Guerriero en su columna en el diario el país de España. Ricardo Piglia no se detuvo y le apostó una carrera sin precedentes a su enfermedad. Él seguía escribiendo hasta que ya no pudo más, luego contrató a unos cuantos ayudantes para seguir con la tarea, organizar más de cien diarios sobre su vida, organizar la estructura de su novela, darle vida a su entrañable amigo-personaje: Emilio Renzi, toda una carrera por la vida, la eternidad literaria. Sigue leyendo “Dos meses sin Ricardo Piglia”