Gabo y Capote, el poder de hechizar

Los auditorios estaban abarrotados y la luz frontal no daba ninguna oportunidad para ver la cara de los espectadores. El miedo de no saber lo que sucedía en la oscuridad misteriosa donde de vez en vez, un sonido daba indicios de vida humana. Sin más, y manteniendo en lo más alto la atención de los espectadores, la lectura terminó y el auditorio estalló en aplausos. Aun levitando, los espectadores reconocieron sin excepción alguna, la presencia de un hechicero ante sus ojos. El acto hipnótico se dio en el momento más importantes de sus procesos creativos, cuando las dudas acechaban sin cesar y el miedo de estar invirtiendo todo sin saber qué podrían lograr. Sigue leyendo “Gabo y Capote, el poder de hechizar”

El vicio de escribir

Algunos escriben acostados sobre la cama, sin zapatos ni medias. Otros prefieren su escritorio cerca de la máquina de escribir que espera ansiosa la redacción final de la idea que se fragua en la mente del escritor. Algunos utilizan cuadernos y muchos bolígrafos, otros lápices y muchos borradores, también es válida la agenda con apuntes variados que se van organizando a medida que van escribiendo, otros sencillamente, se sientan frente a la máquina de escribir y empiezan a darle rienda suelta al teclear constante hasta que paran como un acto de exorcismo y releen lo escrito, Sigue leyendo “El vicio de escribir”

La soledad y los libros, una apuesta

Dice un viejo refrán: “si te gustan los libros nunca estarás solo”. Y es cierto, solo que no muchas veces dudamos en darle a los libros el puesto que merecen en nuestra vida. Existen lectores de medio tiempo, de fin de semana, los ocasionales y los de moda. También hay lectores rigurosos, académicos y empedernidos. Cada lector tiene una vida que contar gracias a sus lecturas, pero también son pocos los que pueden contar que los libros les han salvado la vida. Sigue leyendo “La soledad y los libros, una apuesta”

Sobre Santiago Gamboa

 

Siempre es para mí un placer y un gusto hablar de Santiago Gamboa. Y lo es por dos razones de peso. La primera porque Santiago fue todo lo que alguna vez soñé de joven, hizo todo lo que desee haber hecho con mi vida y no lo logré por razones y circunstancias que no vienen al caso. Santiago Gamboa se fue de casa a los 18 años a Madrid a estudiar filología clásica, luego pasó a Francia y allí estudio el doctorado. Sigue leyendo “Sobre Santiago Gamboa”